Datos sobre la gestión de residuos con amianto

En épocas anteriores, el amianto se utilizaba principalmente para la construcción, a saber, para tuberías, grandes láminas planas o corrugadas, o para pequeños paneles de fachadas y techos. El amianto y los materiales que lo contienen también se utilizaban en productos de consumo como macetas, jardineras, ceniceros, diversos tipos de aparatos de calefacción eléctrica y electrodomésticos.

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Eliminación in situ

Los objetos domésticos y las pequeñas cantidades de objetos domésticos que contienen amianto son recogidos por empresas de reciclaje del sector público junto con otras pequeñas cantidades de contaminantes. Las principales opciones de eliminación en este sentido son las siguientes:

– Eliminación de los desechos en centros de reciclaje
– Recogida en otras instalaciones de reciclaje de desechos del sector público
– Vertedero
– Eliminación de los desechos en instalaciones de almacenamiento operadas por empresas de eliminación de amianto.

Los desechos que contienen amianto deben colocarse y transportarse en receptáculos adecuados que puedan cerrarse con seguridad y estén claramente etiquetados. Esos desechos deben mantenerse separados de otros desechos para evitar que se mezclen con otros materiales que aumentarían la cantidad de desechos que contienen amianto o que harían que se desconociera el contenido de amianto. En este proceso, se deben cumplir los reglamentos locales de eliminación de desechos.

Propiedades (riesgos para la salud)

El amianto presenta dos propiedades – su resistencia térmica y su estructura de fibras – que lo hicieron útil para numerosas aplicaciones y que dieron lugar a la difusión a gran escala de productos que contienen amianto. Además, el amianto era un material fácilmente disponible y de bajo costo que se prestaba fácilmente a ser procesado y era resistente a los productos químicos. Pero es la propia estructura fibrosa del amianto lo que hace que su extracción, uso y eliminación sean peligrosos. Cuando se somete a un esfuerzo mecánico, el amianto se fractura en innumerables fibras diminutas que pueden entrar en el cuerpo humano a través de la respiración y pueden provocar cáncer de pulmón, asbestiosis y mesotelioma, todos ellos potencialmente mortales.

Por lo tanto, se debe evitar a toda costa la liberación e inhalación de amianto. En lo que respecta a la eliminación del amianto, ello supone la destrucción de la estructura de las fibras o la eliminación permanente de los desechos de amianto de la biosfera. En Alemania, los desechos que contienen amianto se eliminan normalmente de forma permanente en vertederos especiales o en secciones de éstos. Lamentablemente, los intentos de destrucción de fibras de amianto a gran escala con el consiguiente reciclado de la matriz de cemento no han tenido éxito.

Clasificación y eliminación de residuos que contienen amianto

Se clasifica los desechos que contienen amianto como peligrosos, incluidos los desechos de construcción que contienen amianto y que están incrustados en la matriz de aglutinantes (por ejemplo, el cemento de amianto). Esta clasificación se determinó únicamente en función de los posibles riesgos para la salud de los materiales en cuestión, y no del grado de riesgo que entraña la liberación de fibras de amianto en el medio ambiente. El hecho de que este peligro se designe como H7 (carcinógeno) en el anexo III de la Directiva 2008/98/CE significa que todos los tipos de residuos que contienen amianto y que figuran en la Lista Europea de Residuos constituyen residuos peligrosos cuyo transporte y eliminación están sujetos a reglamentos específicos.

Si algunos productos que contienen amianto (por ejemplo, el amianto inyectado en estructuras de acero como medida de seguridad contra el fuego, los muros contra incendios de barcos, la ropa térmica, los selladores, las zapatas de freno y los filtros) son pertinentes únicamente para profesiones muy específicas, otros productos se utilizan prácticamente en todas partes, incluidos los dispositivos de calefacción eléctrica como los calentadores de almacenamiento nocturno, así como los elementos estructurales de tuberías, techos y fachadas de amianto-cemento.

El amianto en los calentadores de almacenamiento nocturno tiende a aparecer en varios componentes, por lo que las piedras que realmente almacenan el calor pueden contener compuestos de cromo VI y otros contaminantes. Por lo tanto, la ley sólo permite a las empresas especializadas desmantelar y eliminar esos aparatos.

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